domingo, 2 de diciembre de 2012

Fundamentos psicológicos


La utilización de las teorías desarrolladas por la Psicología en el estudio de la conducta humana en todas sus épocas de existencia, constituye una necesidad que no siempre se ha tenido en cuenta. En el marco de la Prehistoria, donde se analiza el origen y desarrollo de nuestra conducta, pocas veces se ha utilizado. Igualmente, el desarrollo de la Neurología y de la misma Biología evolutiva se ha producido con formas demasiadas independientes, sin utilizar la metodología interdisciplinaria que con seguridad hubiera ofrecido resultados más reales, consensuados y con mayor base científica.

Marco teórico de la Psicología cognitiva

Durante la década de los años cincuenta y sesenta se volvieron a tener presentes la existencia de los procesos mentales como expresión de las cualidades psicológicas de nuestra especie. Tal confirmación fue el origen del desarrollo de la Psicología cognitiva, la cual trata de analizar las formas conductuales de los seres humanos por medio del estudio experimental de los procesos mentales. La Psicología cognitiva puede ofrecer un marco teórico a la Psicología de gran trascendencia, constituyendo en la actualidad el enfoque metodológico predominante, por ser la que más poder explicativo presenta y mejor se adapta a los sucesivos avances que la neurología y otras ciencias humanas van aportando continuamente, respecto del estudio de nuestro propio comportamiento (Belinchón et al. 1992).

Uno de los enfoques que más predicamento tiene en la actualidad corresponde a la perspectiva del procesamiento de la información, en el cual la mente se entiende como un sistema activo que procesa la información medioambiental. De esta manera, los estímulos sensoriales que recibimos del exterior toman especial interés en la génesis y control del comportamiento humano (González Labra, 1998). Los rasgos más característicos de este enfoque teórico son los siguientes (Belinchón et al. 1992):

- Se establece una aceptación cuidadosa de la metáfora del ordenador o hipótesis computacional como explicación de los fenómenos cognitivos, al encontrar una analogía entre el modo de funcionar de estas máquinas y los procesos mentales de los seres humanos, en cuanto que los dos son sistemas de procesamiento de la información. Existiría la posibilidad de usar, en el desarrollo de la Psicología, datos procedentes de la simulación con ordenadores, para explicar la forma de describir los estados y los procesos mentales en términos del procesamiento de la información.
- La mente humana es un sistema activo y dinámico que está continuamente interaccionando con el medio ambiente.
- Igualmente, es un sistema capaz de manipular símbolos. La actividad inteligente implica la elaboración y manipulación de ciertas representaciones de la realidad.

Importancia del medio ambiente en el desarrollo cognitivo

En este marco teórico es fácil comprender la importancia que adquieren las características del medio ambiente, dentro del desarrollo de las cualidades cognitivas del ser humano. Así, los patrones de la actividad de un organismo inteligente varían en función de la experiencia, es decir, de la incorporación de datos externos a los que puede acceder, en función de su interés y medios de aprendizaje, influyendo éstos en la explicación de los mecanismos responsables de la conducta (Belinchón et al. 1992).

En este sentido, los niños aislados totalmente por causa de patología familiar, en los que se les ha anulado su relación con sus familiares, o los que simplemente han sido abandonados como ocurre en los llamados niños lobo, han tenido un enorme retraso intelectual, que se corrigió en parte dependiendo de la edad en la que fueron rescatados (Bruner, 1984; Pinillos, 1991). También sabemos que si a los niños sordos no se les enseña un tipo de lenguaje, ya sea sonoro o manual, presentan un retraso mental importante, a pesar de tener todas las capacidades  cognoscitivas normales (Luria y Yudovich, 1956; Marchesi, 1987; Miller, 1981; Ochaita, 1990). Por el contrario, los niños que padecen el síndrome de Down consiguen un importante aumento cognitivo si reciben una educación precoz y reforzada respecto de los estímulos externos, siendo su desarrollo cognitivo, hasta cierto punto, paralelo a la madurez de su lenguaje. Estos ejemplos ilustran, de una forma muy genérica y simple, como puede afectar un medio ambiente inadecuado al desarrollo normal de los niños.

En el plano neurofisiológico, existen numerosos experimentos que indican claramente como se produce una mayor estructuración neurológica, manifestada por el aumento de sinapsis y de redes neuronales, si el desarrollo se efectúa dentro de un medio rico en estímulos. Se comprueba de este modo como las ratas criadas en un medio ambiente con abundantes estímulos sensoriales, tienen una producción de sinapsis mucho más densa que las criadas en ambientes pobres, adquiriendo además una mejor capacidad para enfrentarse a situaciones de tensión o nuevas. Podríamos decir que la experiencia sensorial está íntimamente relacionada con la proliferación de sinapsis y la consecuente creación de redes neuronales, que parece ser la base neurológica sobre la que se asienta el comportamiento (Changeux, 1983; Delgado, 1994; Martín Ramírez, 1996; Puelles, 1996).

La falta precoz y continuada de estimulación sensorial externa adecuada, produce alteraciones importantes en los centros corticales receptores de las mismas. Así podemos comprobarlo al apreciar como en los ciegos de nacimiento, por causa de alteraciones en el globo ocular o por mecanismos traumáticos (como es el caso de experimentación en animales), se produce un subdesarrollo del córtex primario occipital, receptor de los estímulos visuales (Delgado, 1994; Wiesel y Hubel, 1963).

Estos datos nos permiten comprender, de una forma somera, la importancia del medio ambiente en el desarrollo de las cualidades fisiológicas y cognitivas del ser humano que, a través de los receptores sensoriales, va a modular el desarrollo del sistema nervioso central.

Factores básicos del desarrollo de las capacidades cognitivas

La existencia de procesos cognitivos superiores entre los seres humanos (autoconciencia, atención, emotividad, razonamiento, etc.), depende de una serie de factores básicos que, en estrecha relación y desarrollo en conjunto, van a hacer posible la aparición de estas cualidades características de nuestra especie. Son los siguientes:

- Existencia de una evolución biológica que proporcione unas capacidades físicas cerebrales con un carácter innato, y otras capacidades funcionales más o menos inespecíficas, las cuales, para su desarrollo necesitan del medio ambiente, siendo las que van a sustentar los procesos cognitivos superiores. Las áreas corticales de asociación van a configurar o establecer una serie de complejas redes neurales como base fisiológica de nuestra conducta.
- La experiencia o interacción de cada individuo con el mundo en el cual vive, proporciona los diferentes estímulos sensoriales que van a ser procesados por las áreas de asociación de la corteza cerebral. La adecuada calidad e intensidad de estos estímulos adquiridos durante la infancia y dentro del período crítico, estarían estrechamente relacionados con el desarrollo de las capacidades cognitivas que la evolución nos ha proporcionado.
- Las facultades cognitivas específicamente humanas corresponden en general al concepto evolutivo de exaptaciones y psicológico de emergencias cognitivas (Anderson, 1983; Belinchón et al. 1992; Gazzaniga, 1998; Gould, 1980; Tattersall, 1998; Vrba, 1985), es decir, a cualidades generadas por los mecanismos evolutivos para unos fines específicos o simplemente con un carácter neutro, pero que con una estimulación medioambiental determinada son capaces de generar las cualidades cognitivas propias de nuestra especie.
- La aparición de estas capacidades cognitivas parece estar muy relacionada con la necesidad de un sistema simbólico, que sea capaz de facilitar un mecanismo rápido y eficaz en la tarea de asumir la extensa información externa y de poder procesarla internamente con iguales propiedades. Así, son muchos los autores que ven la necesidad de un requisito previo muy importante, como es el aprendizaje de un lenguaje que permita la simbolización del mundo exterior y, al interiorizarlo en nuestro propio pensamiento, permitir con ello el desarrollo de las cualidades cognitivas fundamentales, como son la autoconciencia, el control del tiempo y del espacio y la propia simbolización de las múltiples facetas de la vida.

Autoconciencia

Se puede afirmar que el factor cognitivo que mayor repercusión tiene en la aparición de las formas de conducta modernas, corresponde a lo que llamamos conciencia humana, autoconciencia o metacognición. Podríamos definirla, a pesar de la importante controversia que existe al respecto, como el conocimiento subjetivo que tenemos sobre nuestros propios procesos mentales, de la información que recibimos y de los actos que realizamos.

Por tanto, la conciencia corresponde a una cualidad mental adquirida gracias a las capacidades innatas del cerebro y a su estimulación adecuada por medio de un entorno socio-cultural adecuado (exaptación y/o emergencia).

Si el medio ambiente no es el adecuado, el desarrollo de la autoconciencia no tendría un correcto desarrollo. En este caso, la conducta tendría formas primarias y elementales, cuyos fines básicamente se centran en los fenómenos de supervivencia. El desarrollo de esta propiedad, se produce con el reconocimiento e interiorización del concepto abstracto del yo en relación con el concepto de los demás. Su creación requiere unos aspectos básicos:

- Necesita un mínimo de desarrollo neurológico para poder realizar dicho proceso creativo, superior al necesario para realizar tareas simples de aprendizaje.
- Precisa una interacción social (intra e intergrupal) importante y continuada, que genere continuamente problemas de relación entre los individuos del mismo grupo y de otros. Esta relación deberá hacer hincapié en la diferenciación conceptual de unos frente a otros, hasta llegar a desarrollar una clara conceptualización de los conceptos simbólicos del yo y los otros, es decir, de la individualidad social y personal.
- Su desarrollo sería generacional, necesitando el recurso de varias generaciones para desarrollar plenamente dichos conceptos. El proceso implicaría la paulatina creación de cambios conductuales que resalten la diferencia entre unos y otros, por parte de algunos elementos sociales susceptibles en mayor grado para desarrollar tales conceptos, siendo rápidamente adquiridos por los elementos más jóvenes del grupo que los asumirán como suyo propio.
- Al ser un proceso básicamente mental, para su transmisión y aprendizaje precisaría de elementos simbólicos que recojan tales abstracciones, constituyendo parte esencial de un sistema simbólico de comunicación. Por tanto, debe de estar íntimamente ligado al desarrollo del lenguaje, como elemento formal de simbolizar y transmitir tales ideas. El desarrollo del lenguaje, además, tiene una forma totalmente compatible con la adquisición y transmisión de los conceptos simbólicos del yo y de los otros, por lo que es fácil suponer que ambos procesos se superpongan. 
- La generación de la autoconciencia o la interiorización del concepto del yo, es básica en la estructura psicológica del ser humano y para su complejo desarrollo social.
- La aparición de la conciencia es un proceso de aprendizaje gradual, mediado por las características propias del lenguaje, que se entiende como vehículo básico para describir, expresar y aprender las propias experiencias, por lo que en su ausencia resulta difícil aceptar la existencia de fenómenos conscientes (Bickerton, 1990; Bruner, 1984, 1988; Delgado, 1994; Luria 1974, 1979; Palacios, 1984; Pinillos, 1991; Vygotsky, 1920; Wertsch, 1985).

El lenguaje como medio del desarrollo cognitivo-conductual

La importancia que el lenguaje tiene dentro del desarrollo cultural humano es considerada de gran trascendencia para la comprensión de su conducta. Sin embargo, existe cierta dificultad a la hora de conocer la importancia real de éste, ya que aunque es fácil comprender su aspecto comunicativo, es más complejo interpretar los efectos que puede producir su interacción con el pensamiento, propiciando el desarrollo de los elementos cognitivos que van a dar lugar a la conducta de nuestra especie. Así, parece evidente la necesidad de desarrollar un modelo funcional del lenguaje en el que, al analizar los datos anatómicos, fisiológicos, psicológicos y sociales, podamos comprender su funcionamiento, con el fin de llegar a un mejor conocimiento de su desarrollo y uso del mismo a lo largo de toda la evolución física y cultural humana.

Algunos de los problemas que se plantean en el momento de comprender el origen y desarrollo del lenguaje, pueden deberse a los diferentes enfoques con los que se define tal proceso, por lo que es necesario comenzar con una definición del mismo.

En general, el lenguaje humano puede definirse como la transmisión voluntaria de un pensamiento, idea o sentimiento por medio de un sistema de representación, con mayor o menor carga simbólica, que puede conformar un código léxico-gramatical, con la intención de que sea recibido y comprendido por aquellos a los que se dirige tal mensaje (Rivera, 1998, 2009).Esta definición implica diversos conceptos básicos:

- Voluntariedad e intencionalidad en la acción, con conciencia de realizar el acto.
- Necesidad de tener previamente algo que comunicar, como pensamientos, deseos, abstracciones, etc.
- Existencia de un ambiente social básico, que permita su necesidad, origen y desarrollo.
- La creación de un sistema de representación de los hechos que comunicar, es decir, que todo pensamiento, idea o sentimiento se corresponda con un sistema de representación, formando un sistema de señales (principalmente acústico y gesticular o visual), que a su vez se autorregula por una serie de elementos abstractos que ordenan su conexión y ordenación expositiva (código léxico-gramatical).
- El receptor debe recibir y comprender tales señales por lo que debe de presentar un sistema sensorial adecuado a las mismas.
Estos conceptos nos hacen comprender que el lenguaje es un proceso psicobiológico de gran complejidad, con un carácter multifactorial, que complica en gran forma la comprensión del mismo. Cuando nos referimos al ser humano, aunque pueda haber utilizado como sistema de señales diversos medios, parece que el más usado y generalizado corresponde a la transmisión sonora, la cual presenta grandes ventajas sobre los sistemas gesticulares o visuales. Puede establecerse una correspondencia entre la evolución del sistema nervioso central, auditivo y fonador del ser humano con la posibilidad de creación del lenguaje.

En definitiva, es el sistema nervioso central el que controla ambos procesos, por un lado, como creador de los pensamientos, ideas y sentimientos que quiere transmitir, a los que representa simbólicamente con una serie de sonidos y, por otro, con la articulación y producción de esos mismos sonidos por medio del sistema fonador. Con ellos se establece una forma rápida y eficaz de transmisión del pensamiento a través del lenguaje humano (Rivera, 1998, 2009).

Funciones del lenguaje

Durante la evolución de los sistemas anatómicos relacionados con el lenguaje, se han ido desarrollando e interaccionando entre si las diversas funciones que el sistema de comunicación humano es capaz de producir. Son las siguientes:


- La comunicación o transmisión de un pensamiento determinado a través del sistema simbólico elegido. En el caso de ser la voz, no es necesario utilizar la mirada ni las manos, quedando libres para realizar otra actividad. Corresponde al proceso más conocido y difundido del lenguaje, como es el propio habla. Con él, se produce la transmisión y aprendizaje de conceptos nuevos que pasan a formar parte del pensamiento del oyente, enriqueciendo y facilitando la creación y transmisión de nuevas ideas. Tenemos tres funciones relacionadas con el proceso interactivo del lenguaje con los demás (Belinchón et al. 1992):
* Compartir la experiencia personal.
* Transmitir la experiencia acumulada por la especie.
* Regular la acción conjunta de forma delicada y cooperativa.

- Desarrollo cognitivo por medio de la interacción del lenguaje con el pensamiento. Éste sería una consecuencia de la función comunicativa y la parte del proceso lingüístico menos conocida, pero no por ello menos importante, pues en definitiva es la que va a cambiar la propia configuración de nuestro pensamiento y de nuestras propias acciones. En conjunto, ambas funciones van a facilitar una serie de cualidades mentales propias de nuestra especie, permitiendo realizar diversas procesos cognitivos (Belinchón et al. 1992):

* Categorizar la realidad en planos inaccesibles a la especie sin el uso de códigos apropiados, pues permite realizar la comunicación consigo mismo, definiendo así un plano reflexivo y metacognitivo de conciencia. Igualmente permite describir lo real y facilita describir lo posible, hasta límites que no serían factibles con otros métodos de representación.
* Realizar inferencias deductivas, inaccesibles a otras especies. Gran reflexividad.

- Desarrollo del pensamientoPueden existir dos formas genéricas de pensamiento:
* La primera correspondería al uso exclusivo de representaciones sensoriales, tales como imágenes o recuerdos de los diversos sentidos. Es como si nos viéramos realizando la acción que queremos imaginar. Fácilmente nos damos cuenta de la dificultad que se nos presenta en el momento de idear la representación de hechos abstractos (datos técnicos, fechas, cifras, etc.), con lo cual la acción mental transcurre lentamente y a veces no llega al fin deseado, siendo además su transmisión a otros seres muy difícil de realizar, al carecer de un sistema simbólico de comunicación. Sin duda puede existir un pensamiento sin lenguaje, pero muy limitado en su funcionalidad y con una gran dificultad en su análisis, comprensión y comunicación.

* De la segunda manera, utilizamos el lenguaje que usamos normalmente con las mismas directrices léxico-gramaticales, aunque con pequeñas variaciones que lo caracterizan como un lenguaje interno (Luria, 1979); es decir, como si habláramos con nosotros mismos. Nuestro pensamiento está ahora plenamente verbalizado, siendo más fácil pensar, relacionar y expresar todo tipo de situaciones y hechos, con mucha mayor rapidez y claridad. De este modo nuestras acciones, consecutivas a nuestro pensamiento, estarán mejor guiadas y estructuradas. Igualmente la transmisión de pensamientos abstractos es muy fácil, al usar el simbolismo que el lenguaje nos permite.

- El pensamiento simbólico se basa en la experiencia adquirida por medio del lenguajeNuestro pensamiento sólo podrá funcionar basándose en los conceptos, hechos, ideas, palabras y cualquier elemento sensorial, que haya sido vivido, memorizado y posteriormente recordado, para poder ser procesado y desarrollar una acción consecuente. Puesto que el lenguaje es la mejor forma de adquirir los elementos abstractos o simbólicos de una sociedad, se producirá una intensa interacción entre el lenguaje y el pensamiento, que en el caso de los niños servirá como guía del desarrollo de su pensamiento y acción. El lenguaje representa sólo la experiencia vivida (Bruner, 1984, 1988), ya sea directamente o por procesos de combinación basados en anteriores vivencias.

Un lenguaje moderno, propio de los seres humanos actuales, sería aquel que presente una base simbólica muy importante en sus vocablos o léxico, de tal forma que englobe toda su dinámica alrededor de las abstracciones realizadas por el cerebro, como son los conceptos del yo-otros, del tiempo y del espacio, todo ello articulado por un código gramatical igualmente abstracto, desarrollando la formación de los procesos de autoconciencia, propios del ser humano actual. Tras el largo aprendizaje de la niñez, llegaría a conducir la acción con independencia del aquí y ahora (desplazamiento cognitivo), centrándose toda la acción humana alrededor del concepto aprendido de nuestra independencia física y psíquica (el yo), en contrapunto con nuestra relación con los demás.

En el desarrollo normal del niño, el lenguaje y pensamiento parecen ser independientes en su origen, produciéndose posteriormente continuas interacciones. Éstos, en un momento determinado se funden, a través de un proceso de interiorización, dando lugar al pensamiento verbalizado (pensamiento regulado por las reglas gramaticales y el léxico aprendido) y por otra parte al lenguaje intelectualizado (exteriorización sonora del pensamiento), siendo estos procesos lo que le confiere al niño las características clásicas del comportamiento humano. Como la conducta está regulada por el pensamiento, es fácil concluir que el lenguaje es un instrumento regulador de la conducta y del desarrollo cognitivo de los seres humanos (Bickerton, 1990; Bruner, 1984,1988; Luria y Yudovich 1956, Luria, 1979; Vygotsky, 1920; Wertsch, 1985).

- Cambios conductuales debidos al pensamiento simbólico. En la teoría cognitiva, la conducta puede entenderse como la respuesta de los procesos mentales o cognitivos a los estímulos externos, fuente de toda experiencia y base de datos para el desarrollo de todo procesamiento informativo. La naturaleza de los procesos cognitivos, con respecto a la conducta, es difícil de explicar. En los animales la cognición puede definirse como una representación neurológica o modelo de alguna experiencia pasada como base para la acción. Mientras que en el ser humano, tales procesos adquieren dos características  sobresalientes (Domjan y Burkhard, 1986):

- Conducta motivada plenamente por los estímulos externos, que recibe en ese mismo momento. Correspondería al prototipo clásico del comportamiento animal.
- Conducta elaborada por la experiencia anterior, que no está sujeta ni al tiempo ni al lugar en donde transcurre la acción. Corresponde a un pensamiento que trabaja con símbolos y usa una propiedad cognitiva denominada desplazamiento, dándose entre los humanos con un desarrollo cognitivo moderno.

La relación entre el desarrollo de las capacidades cognitivas y las cualidades medioambientales, es fundamental en la aparición de formas conductuales con un formato humano actual. Cognición y conducta son dos procesos íntimamente relacionados, pudiendo decirse que la conducta es la manifestación externa de los procesos cognitivos. El aprendizaje e interiorización de un lenguaje moderno, darían lugar a un pensamiento mucho más funcional, rápido y eficaz que facilita enormemente la adaptación a los cambios medioambientales, lo que a la larga se comprende como un desarrollo cognitivo. El cambio sustancial de la acción del ser humano, se aprecia en sus hechos, viendo como se establecen pautas conductuales de planificación del futuro; concepto del espacio donde la posibilidad de la existencia de otros lugares más allá de donde vive, aumentaría su área de autonomía y lo que parece ser más importante, una clara idea de su propia identidad en oposición a la de los demás.

El desarrollo de estas cualidades cognitivas requiere unas connotaciones sociales muy determinadas, existiendo en lugares con suficiente y permanente actividad demográfica y consecuente interés comunicativo (Bickerton, 1990; Bruner, 1984, 1988; Mead, 1934; Pinillos, 1991; Vygotsky, 1920; Wertsch, 1985).

El lenguaje es fruto del pensamiento, pero a su vez, también es modulador del mismo y en definitiva ambos son controladores de la acción y conducta humana.


Resumen

El desarrollo de las capacidades cognitivas humanas corresponde a un complejo proceso, dentro del cual debe existir una íntima relación entre las características neurológicas evolucionadas y heredadas, con los procesos psicológicos que van a dar lugar a las formas conductuales humanas. Existen diversos factores:

- Evolución neurológica por medio del modelo multifactorial, que daría lugar a un gran cerebro con muchas capacidades cognitivas por desarrollar, junto con una serie de cualidades trascendentales como son su inmadurez  y plasticidad neurológica.
- Unas capacidades psicológicas emergentes o exaptaciones muy importantes, que se desarrollarán en función de los factores medioambientales y de las características neurológicas.
- Las características culturales medioambientales influirán notablemente en la creación y desarrollo de estos procesos. Si en el medio ambiente existe un lenguaje puede ser capaz de desarrollar la autoconciencia en los niños que se críen en ese ambiente.
- La conducta está íntimamente relacionada con el desarrollo cognitivo, y éste se desarrolla gracias a la existencia de un lenguaje simbólico. Por tanto, cognición, lenguaje y conducta son tres procesos que siempre van unidos en su creación y desarrollo y, en definitiva, serán los parámetros sobre los que gira la propia evolución cultural humana.

* Anderson, J. R. (1983): The Architecture of Cognition. Cambridge, M. A. Harvard University Press.
* Belinchón, M.; Igoa, J. M. y Rivière, A. (1992): Psicología del lenguaje. Investigación y teoría. Ed. Trotta S.A. Madrid.
* Bickerton, D. (1990): Lenguaje y especie. Alianza Universal, nº 780. Alianza Madrid.
* Bruner, J. (1984): Acción, pensamiento y lenguaje. Alianza Psicológica, nº2. Alianza. Madrid.
* Bruner, J. (1988): “Desarrollo cognitivo y educación”. Ed. Morata. Madrid.
* Changeux, J-P. (1983): El hombre neuronal. Espasa Calpe.1985. Madrid.
* Delgado, J. R. M. (1994): Mi cerebro y yo. Ed. Temas de hoy. Madrid
* Domjan, M. y Burkhard, B. (1986): Principios de aprendizaje y de conducta. Editorial Debate. Madrid.
* Gazzaniga, M. S. (1998): “Dos cerebros en uno”. Investigación y Ciencia. Barcelona.
* González Labra, M. J. (1998): Introducción a la psicología del pensamiento. Ed. Trotta. Valladolid.
* Gould, S. J. (1980): “Is a new and general theory of evolution emerging?”. Paleobiology, 6:119-130.
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* Luria A. R. (1979): Conciencia y lenguaje. Ed. Pablo del Rio. Madrid
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* Marchesi, A. (1987): Desarrollo cognitivo y lingüístico de los niños sordos. Alianza. Madrid.
* Martín Ramírez, J. (1996): Fundamentos biológicos de la educación: La vida. Ed. Playor, Madrid.
* Miller, G.A. (1981): Lenguaje y Habla. Alianza. Madrid.
* Ochaita, E. (1990): “El desarrollo cognitivo de los niños sordos”. En García Madruga (dir.): Psicología evolutiva. Tomo II. UNED. Madrid.
* Pinillos, J. L. (1991): La mente humana. Ed. Temas de hoy. Madrid.
* Puelles, L. (1996): “El desarrollo de la mente como fenómeno material”. En Mora F.(ed.): El cerebro íntimo: Ensayo sobre neurociencia. Ariel Neurociencia. Barcelona.
* Rivera, A. (1998): “Arqueología del lenguaje en el proceso evolutivo del Género Homo”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie I, Prehistoria y Arqueología, t. 11, pp. 13-43. UNED. Madrid.
* Rivera, A. (2009): Arqueología del lenguaje. Akal. Madrid.
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* Wertsch, J. V. (1985): Vygotsky y la formación social de la mente. Ed. Paidos Ibérica.
* Wiesel, T. N. y Hubel, D.H. (1963): “Effects of visual deprivation on morphology and physiology of cells in the cat´s lateral geniculate body”. Journal of Neurophysiology, 26, 978-993.

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