domingo, 10 de agosto de 2014

Neuronas espejo, empatía y conducta humana

En los estudios sobre la evolución de la conducta humana estamos acostumbrados a que se hable siempre de las capacidades cognitivas humanas que la evolución nos ha dado como la principal causa de su producción. Naturalmente me refiero a las capacidades cognitivas racionales, como composición principal de la “inteligencia humana” que ha trasformado nuestra cultura y forma de vivir. Sin embargo, hay que admitir que cualquier acción individual o social siempre incluye un componente emocional, siendo prácticamente imposible comprender la naturaleza neurológica humana sin un acercamiento adecuado a estos dos procesos cognitivos (Ardila y Ostrosky-Solís 2008; Damasio, 2010). Las emociones facilitaron, con su básica producción innata y su posterior desarrollo cognitivo-conductual, la evolución del comportamiento social dentro de las poblaciones humanas (Turner, 2000), y éste del desarrollo cognitivo (Coward y Gamble, 2008; Rivera, 2009). En el estudio de las emociones tenemos que existe una estrecha relación entre su producción con las neuronas espejo y la empatía. Analizaré brevemente estos dos últimos aspectos relacionados con la conducta.

Neuronas espejo

Evidentemente, las emociones tienen una base neurológica de carácter evolutivo que hace posible su actuación. En este contexto, en estos últimos años se han descrito un tipo de neuronas que pueden, en parte, tener una relación muy importante con las emociones y la conducta humana, se trata de las neuronas espejo. Su definición nos aclara su utilidad:

Se denominan neuronas espejo a una cierta clase de neuronas que se activan cuando un animal o persona desarrolla la misma actividad que está observando ejecutar por otro individuo, especialmente un congénere.

- Histología y anatomía neuronal. Lo primero que hay que resaltar es que aunque parece que se refiere a un tipo específico de neuronas, no es cierto. Se trata de neuronas del sistema piramidal, llamadas así por su forma de pirámide y por que estarían relacionadas con el movimiento en general (como todas las neuronas piramidales). Su particularidad neurofisiológica es que se disparan con el movimiento, propio y ajeno, siendo distintas a las otras neuronas piramidales por su función, no por su histología. Además, se activan con movimientos determinados y pueden ser selectivas (Martín-Loeches, 2008). Es decir, se trataría de una red neuronal (neuronas, axones, dendritas, conexiones neurológicas, etc.), conectada a otras de las que recibe cierta información (elaborada o no), provocando una reacción determinada, o la adquisición conceptual (total o parcial) de un acto externo.

- Localización anatómica. Los resultados de los estudios por imágenes del cerebro han demostrado que la circunvolución frontal inferior (parte del área 44 de Brodmann, o área de Broca) y la corteza parietal inferior (área 6 de Brodmann) del cerebro humano se activan cuando la persona realiza una acción y también cuando la persona observa a otro individuo realizar esa misma acción. Por lo tanto, es probable que estas regiones contengan neuronas con estas características, por lo que han sido definidas como el sistema de neuronas espejo humano. Como era de esperar las neuronas espejo no son exclusivas de nuestro género, sino que también están presentes en primates no humanos, aunque en diferente cantidad y ubicación.


- Fisiología funcional. Se activan con la observación de la actividad que realiza un congénere, por lo que tienen un trasfondo social básico, relacionándolas con la interacción social, pues incita a una conducta determinada (imitación) (Martín-Loeches, 2008). Por tanto, parece que tienen la capacidad de proporcionar un mecanismo para comprender la acción, aprender por imitación, y la simulación imitativa del comportamiento de los demás. Este aspecto es fundamental en el desarrollo cultural de los primates, aunque menor entre las comunidades humanas en las que el aprendizaje es más directo e intencionado. Es una forma de cognición social (Moya-Albiol, et al. 2010).

- Relación con el origen del lenguaje humano. Ya vimos como estas neuronas en los seres humanos se encuentran en la corteza frontal inferior, cerca del área de Broca, una región tradicionalmente relacionada con la producción del lenguaje, pero que también controla los movimientos orales y de la mano en sus más complejas manifestaciones. Esto parece indicar que el lenguaje humano evolucionó a partir de un sistema de comprensión y realización de gestos implementados en las neuronas espejo. Sin embargo, como en muchas teorías de la evolución del lenguaje, existen pocas evidencias directas, lo que nos obliga a continuar estudiando su funcionalidad por todos los medios disponibles.
Sin embargo, parece ser un sistema importante para el lenguaje, pero no más que otros muchos sistemas neuronales relacionados con él. El lenguaje humano está constantemente activando aquellas partes del cerebro que representan la realidad descrita por aquél, así muchas palabras o frases (relacionadas con acciones) activan zonas motoras y relacionadas con la acción. Este no es lenguaje, es nuestro sistema de comprensión del mundo, activado por el lenguaje (Martín-Loeches, 2008).

Empatía

Las neuronas espejo refuerzan la compresión de la existencia de los demás como semejantes a nosotros (imitamos su conducta, lo que hacen los demás nos interesa). En la comprensión de las acciones e intenciones de los demás, relacionándose con el propio concepto de la teoría de la mente (Martín-Loeches, 2008). Aumenta la empatía emocional y racional. La empatía es un proceso cognitivo fundamental en las relaciones humanas.


Podemos definir la empatía como la percepción en un contexto común lo que un individuo diferente puede sentir. Se deduce que sólo puede darse dentro de un trasfondo social. Presenta tres aspectos diferentes (Moya-Albiol, et al 2010):
- Conocer los sentimientos de otra persona, por lo que estaría muy relacionado con la Teoría de la Mente (Componente cognitivo).
- Sentir lo que está sintiendo, de forma similar o igual a lo que el sujeto puede sentir en la misma situación (Componente emocional).
- Responder compasivamente a los problemas que le aquejan (Comportamiento social).

La empatía parece que tiene un protagonismo social muy importante, lo que favorecería el desarrollo de las relaciones sociales y de la conciencia social y personal. Según este modelo de percepción-acción, la observación o imaginación de otra persona en un estado emocional particular activa de manera automática una representación de ese estado en el observador, con las respuestas fisiológicas asociadas. Al ser automático, se trataría de un proceso que no requiere conciencia ni esfuerzo de procesamiento, pero que no puede inhibirse ni controlarse. Se trata de una compleja forma de inferencia psicológica en la que la observación, la memoria, el conocimiento y el razonamiento se combinan para poder comprender los pensamientos y sentimientos de los demás. El movimiento que conduce de la empatía al acto, discurre a través de las neuronas espejo, empleando exactamente los mismos circuitos cerebrales que se ponen en marcha durante nuestra propia experiencia.

Existen teorías que explican el desarrollo del cerebro social en las especies de mamíferos que vivían en grupos sobre la base del desarrollo o adquisición de conductas muy relacionadas con la empatía. En estas sociedades los individuos notan y se afligen ante el dolor de un congénere, actuando de forma que se acabe el objeto que provoca dicho dolor, incluso aunque suponga un peligro para ellos mismos (Preston y de Waals, 2002).

La empatía estaría muy relacionada con diversas estructuras cerebrales donde existen neuronas espejo (corteza prefrontal y temporal) y sin ellas (amígdala, y diversas estructuras del Sistema Límbico). Por tanto, su actuación en esta forma de relación social debe considerarse como coadyuvante en la conducta que se produce, no como su elemento primordial. Según diversos autores es fundamental para el desarrollo de las conductas éticas o morales (Hoffman, 1992). Las conductas éticas o morales, serían una consecuencia de la racionalización de las emociones, estando promovida por altos grados de empatía, así como del desarrollo de la autoconciencia.

Conducta humana

La conducta humana es la resultante de múltiples procesos cognitivos, unos de carácter innato y otros dependientes de la influencia del medio ambiente. Sin duda la empatía, relacionada con las neuronas espejo, en uno de sus principales mecanismos de las relaciones sociales. Su unión con la producción de las emociones es la causa de la evolución conductual humana, pues son un componente muy importante de la motivación, que en definitiva sería el verdadero motor del desarrollo cultural y tecnológico de nuestras sociedades.

Las emociones, relacionadas con las neuronas espejo y la empatía, condicionan en alto grado el desarrollo de la motivación, y ésta es el principal impulsor de la conducta (Flórez, 1996). Se puede considerar como el conocimiento (por vía sensitiva y/o racional) de la existencia de hechos que estimulen la necesidad o el interés (componente afectivo, fundamental en la conducta humana) de elaborar mejores y más complejas conductas de todo tipo (tecnológicas, sociales y simbólicas) para alcanzar una solución (meta). La forma en que nos sentimos emocionalmente en una situación determinada consiste en uno de los elementos importantes de la motivación. Los avances tecnológicos, sociales y simbólicos son respuestas a las emociones que han motivado conductas encaminadas a su resolución.

Conclusiones

La conducta humana es un complejo proceso donde se juntan diversos mecanismos neurológicos (p. e. neuronas espejos, córtex cerebral), psicológicos (empatía, motivación y emociones) y sociales (relaciones entre miembros de un grupo y de éstos con otros grupos). La sociabilidad y este desarrollo neurológico y cognitivo tan específico (teoría de la mente), junto con el aumento evolutivo de las demás capacidades cognitivas (abstracción, simbolización, funciones ejecutivas, memoria, etc.) y el propio desarrollo sociocultural de las poblaciones humanas, creo que son los verdaderos artífices del origen y desarrollo de la cultura humana, donde el lenguaje juega un papel predominante, pues sin él no hubiera podido ser realidad la conducta que hoy día poseemos los seres humanos.


* Ardila, A.; Ostrosky-Solís, F. (2008): “Desarrollo Histórico de las Funciones Ejecutivas”. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8 (1), pp. 1-21.
* Coward, F. y Gamble, C. (2008): “Big brains, small worlds: material culture and the evolution of the mind”. Phil. Trans. R. Soc. B 363, pp. 1969-1979.
* Damasio, A. (2010): Y el cerebro creó al hombre. Barcelona. Destino.
* Hoffman, M. L. (1992): “La contribución de la empatía a la justicia y al juicio moral”. En Eisenberg, N y J. Strayer (ed.). La empatía y su desarrollo. Bilbao: Desclée de Brouwer, pp.151-172
* Martín-Loeches, M. (2008): La mente del “Homo sapiens” El cerebro y la evolución humana. Madrid. Aguilar.
* Moya-Albiol, L.; Herrero, N.; Bernal, M. C. (2010): “Bases neuronales de la empatía”. Rev Neurol; 50: 89-100.
* Preston, S. D. y de Waals, F. B. (2002): “Empathy: Its ultimate and proximate bases”. Behavioral and Brain Sciences, 25: 1–72.
* Rivera, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal Madrid.   
* Turner, J. H. (2000): On the origins of human emotions: a sociological inquiry into the evolution of human affect. Stanford, CA: Stanford University Press. 

3 comentarios:

  1. Estoy preparando una charla sobre la escucha empática y su artúculo me sirve muchísimo! Gracias!

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  2. Gracias por este completo y pedagógico artículo sobre la neurona espejo. Por otro lado me gustaría plantear la cuestión sobre la utilidad de las neuronas espejo y el uso de la capacidad empática por parte de los terapeutas, para poder conseguir llegar a conocimientos más profundos de los estados anímicos, colaborando como otra herramienta más en la resolución de ciertas problemáticas o carencias psíquicas. Un afectuoso saludo.

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  3. Estoy de acuerdo contigo en que la empatía en fundamental en las relaciones entre terapeuta y enfermo. Muchas veces la buena relación bilateral depende de la empatía que tengan ambos lados del proceso. Es un tema que bien merece estudiarse.
    Un cordial saludo
    Ángel Rivera

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